Salas de la memoria española

Seis instituciones que no solo guardan obras maestras: las devuelven al contexto histórico, político y espiritual que las hizo posibles.

Museo del Prado
Madrid

Museo Nacional del Prado

Madrid

La mayor concentración de pintura española del mundo. Velázquez, Goya, El Greco, Tiziano y Rubens en el antiguo edificio de Villanueva.

8.600+ obras
3,2 M visitantes
Reina Sofía
Madrid

Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía

Madrid

Guernica de Picasso, la vanguardia española y el arte contemporáneo en el antiguo Hospital General de San Carlos.

1.800+ obras
1,8 M visitantes
Thyssen
Madrid

Museo Thyssen-Bornemisza

Madrid

Una colección privada de clase mundial que completa el triángulo del arte madrileño: del gótico al pop, con obras que llenan huecos esenciales.

1.600+ obras
1,1 M visitantes
Guggenheim
Bilbao

Museo Guggenheim Bilbao

Bilbao

El edificio de Frank Gehry que transformó una ciudad industrial en referencia mundial del arte contemporáneo. El 'efecto Guggenheim'.

1.400+ obras
1,3 M visitantes
Picasso Barcelona
Barcelona

Museo Picasso de Barcelona

Barcelona

La colección más importante de obras de juventud de Picasso. Cinco palacios góticos del barrio de la Ribera que guardan su relación con la ciudad que lo formó.

4.000+ obras
950 K visitantes
Escultura Valladolid
Valladolid

Museo Nacional de Escultura

Valladolid

La mejor colección de escultura religiosa española del Renacimiento y Barroco. Obras de Berruguete, Juan de Juni y Gregorio Fernández en el Colegio de San Gregorio.

1.300+ obras
320 K visitantes

El museo como texto

Los grandes museos españoles no son depósitos. Son argumentos curatoriales sobre quiénes fuimos y quiénes queremos ser.

Del Prado al Reina Sofía: La distancia entre Las Meninas y Guernica es la distancia entre el poder absoluto y la guerra civil. Entre ambas obras se encuentra la historia de España como nación que se mira a sí misma en el espejo del arte.

Las preguntas que plantean las colecciones

¿Qué significa ser español en pintura?
El Prado responde con Velázquez y Goya: el realismo psicológico y la crítica satírica de un imperio en decadencia.
¿Cómo se representa el dolor colectivo?
El Reina Sofía lo hace con Guernica: no como documento, sino como grito universal que sigue siendo actual.
¿Puede una colección privada completar la historia oficial?
El Thyssen lo demuestra llenando los vacíos: impresionismo, expresionismo y arte norteamericano que el Estado no había adquirido.